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Me han despedido, ¿y ahora qué? Tranquilidad, pero actúa

Un despido no significa que todo esté decidido. Te explicamos qué hacer desde el primer momento, qué debes conservar, qué plazos tienes y por qué conviene conocer tus derechos antes de conformarte.

4 de septiembre de 20264 min de lectura
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Edificio del SMAC de Alicante, Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación

Me han despedido, ¿y ahora qué? Tranquilidad, pero actúa

Que te despidan nunca es agradable. En ese momento se mezclan preocupación, enfado y muchas preguntas: ¿pueden hacerlo?, ¿tengo que firmar?, ¿me corresponde indemnización?, ¿puedo reclamar?

Lo primero: tranquilidad.

Un despido no es una sentencia ni significa necesariamente que la empresa tenga razón. Es una decisión empresarial sometida a requisitos legales y que puede ser revisada. Dependiendo de las circunstancias, un despido puede ser declarado procedente, improcedente o nulo.

Por tanto, no tienes que resolverlo todo en los cinco minutos siguientes. Pero tampoco conviene dejarlo para más adelante. Tranquilidad sí. Dejadez, no.

Y hay tres cosas muy sencillas que puedes hacer desde el primer momento y que pueden ser muy importantes si después necesitas defender tus derechos.

1. Fecha, «no conforme» y copia

Si te entregan una carta de despido y decides firmar su recepción, una buena precaución es escribir de tu puño y letra: «RECIBIDO, NO CONFORME» + FECHA REAL + FIRMA.

La firma acredita la recepción, no necesariamente tu conformidad con lo que la empresa está diciendo. Y la fecha importa.

Pero hay otra precaución fundamental: quédate con una copia de aquello que firmas. Si no te la entregan, pide poder fotografiar el documento completo. Si no te permiten conservar constancia de lo que has firmado, no te precipites a firmarlo.

La comunicación del despido no es una mera formalidad. Por ejemplo, en el despido disciplinario, el artículo 55 del Estatuto de los Trabajadores exige notificación escrita, con los hechos que lo motivan y la fecha en que tendrá efectos.

Por eso, recuerda: FECHA + NO CONFORME + COPIA. Tres detalles muy sencillos que después pueden tener mucha importancia.

2. Que quede constancia de cómo te han despedido

No todos los despidos empiezan con una carta.

Puede ocurrir algo mucho más cotidiano. Estás trabajando y un responsable te dice: «Recoge tus cosas y vete. Ya se pondrá la asesoría en contacto contigo.»

¿Qué haces?

No conviertas el momento en una discusión ni te empeñes en permanecer en el establecimiento frente a una orden expresa. Pero tampoco te marches de manera que mañana alguien pueda decir que abandonaste voluntariamente tu puesto de trabajo.

Pregunta claramente: «¿Me está indicando que abandone ahora mi puesto de trabajo?» Y pide que te lo comuniquen por escrito.

Si no quieren hacerlo, deja tú constancia inmediatamente. Un correo electrónico o un WhatsApp también puede ser muy útil para acreditar lo sucedido:

«Hoy, a las 12:30 horas, se me ha indicado que recoja mis pertenencias y abandone mi puesto de trabajo, informándome de que la asesoría se pondrá en contacto conmigo. Hago constar que abandono el centro por indicación de la empresa y que permanezco a su disposición.»

No necesitas escribir más. El objetivo es simplemente que mañana nadie pueda confundir: «Me ordenaron marcharme» con «decidí marcharme».

Y si no te han comunicado claramente que estás despedido, no des por terminada tú mismo la relación laboral. Busca asesoramiento inmediatamente para saber cómo actuar al día siguiente.

La propia Ley reguladora de la jurisdicción social concede importancia a estas circunstancias: cuando se impugna un despido interesa, entre otras cuestiones, la fecha de efectos, la forma en que se produjo y los hechos alegados por la empresa.

3. Memoriza ahora: dentro de seis meses no recordarás igual

Este es posiblemente el consejo menos jurídico de este artículo y, sin embargo, puede acabar siendo uno de los más importantes: Cuando llegues a casa, escribe lo sucedido.

Ese mismo día.

Ahora recuerdas las palabras, las horas aproximadas, quién estaba allí y qué ocurrió antes y después. Dentro de unos meses probablemente no lo recordarás con la misma precisión.

Anota: qué ocurrió, cuándo, dónde, quién estaba presente, qué se dijo y quién puede haberlo visto. Piensa también en lo sucedido días o semanas antes si puede estar relacionado con el despido.

Y guarda todo lo que pueda ayudarte a reconstruir posteriormente los hechos: carta, contrato, nóminas, WhatsApp, correos, cuadrantes, fichajes, comunicaciones, fotografías o cualquier otro documento relacionado.

Un detalle que hoy parece insignificante puede convertirse mañana en una prueba importante. Imagina que la empresa afirma que determinado incidente ocurrió un día concreto y posteriormente presenta como testigo a un compañero que asegura haberlo presenciado.

¿Y si conservas el cuadrante y resulta que ese compañero aquel día libraba, estaba de vacaciones o ni siquiera trabajaba en ese centro?

Por eso, no se trata de preparar una historia. Todo lo contrario. Se trata de conservar ahora el recuerdo de lo que realmente ocurrió, cuando todavía lo tienes reciente.

Si solo recuerdas tres cosas de este artículo, que sean estas: 1. Fecha, «no conforme» y copia. 2. Deja constancia de cómo se produjo el despido. 3. Memoriza y conserva hechos, personas, documentos y pruebas.

¿Puedo grabar la conversación?

Es otra pregunta frecuente y puede tener importancia.

Como regla general, si tú participas personalmente en una conversación, puedes grabarla, sin perjuicio de los límites que puedan derivarse de la intimidad y otros derechos.

El Tribunal Constitucional ya estableció en su STC 114/1984 que la grabación realizada por uno de los propios interlocutores no supone, por ese solo hecho, una vulneración del secreto de las comunicaciones.

En un despido puede resultar especialmente útil cuando existe una diferencia entre lo que te dijeron y lo que posteriormente aparece escrito. No manipules la grabación, conserva el archivo original y coméntaselo al profesional que estudie tu caso.

¿Y el finiquito y la indemnización?

No son lo mismo.

El finiquito comprende las cantidades pendientes derivadas de la relación laboral: salarios, vacaciones pendientes u otros conceptos que correspondan. La indemnización, cuando proceda, es otra cuestión y dependerá del tipo de extinción y de las circunstancias del caso.

Por tanto, que la empresa te presente una cantidad y te diga «esto es lo que te corresponde» no significa necesariamente que el cálculo sea correcto. Compruébalo antes de conformarte.

Y especial cuidado si te presentan una baja voluntaria, renuncia o cualquier otro documento cuyo alcance no entiendas. No firmes algo simplemente porque te digan que «es un trámite de la asesoría» o que «así te arreglamos los papeles».

Tranquilidad sí. Dejadez, no: existen plazos

Aquí está la otra cara de la tranquilidad que queremos transmitirte. No necesitas salir corriendo del trabajo para presentar una demanda esa misma tarde. Pero no guardes la carta en un cajón pensando «ya lo miraré».

Con carácter general, el trabajador dispone de 20 días hábiles para impugnar un despido. Es un plazo de caducidad. La presentación de la solicitud de conciliación o mediación previa produce efectos sobre ese plazo en los términos establecidos legalmente.

Veinte días pueden parecer muchos. Cuando hay que estudiar documentación, reconstruir lo sucedido, calcular cantidades y preparar correctamente una reclamación, no lo son.

Por eso: Mantén la calma, pero actúa a tiempo.

Antes de conformarte, consulta tu caso

Y este es probablemente el consejo más importante. Consultar a un buen profesional laboralista no significa necesariamente demandar a tu empresa. Significa algo mucho más sencillo: saber dónde estás antes de decidir qué hacer.

Un profesional puede revisar la carta, estudiar los motivos alegados, comprobar si se han respetado los requisitos legales, analizar las pruebas, revisar salario, antigüedad, convenio, finiquito e indemnización y conocer todas esas circunstancias que difícilmente aparecen buscando una respuesta genérica en Internet.

Después puede ocurrir que el despido sea correcto. Puede existir margen para negociar. O puede haber razones para impugnarlo.

Pero existe una diferencia enorme entre aceptar un despido después de haber comprobado que es correcto y conformarte simplemente porque desconocías que podías defenderte.

La empresa ya ha tomado su decisión. Ahora te corresponde a ti conocer tus derechos antes de tomar la tuya.

GESINDER | Área Legal
Mireya Canales Antón
Abogada

¿Te han despedido o te han dicho que no vuelvas a trabajar?

No esperes a que pasen los días para saber si la actuación de la empresa es correcta.

En GESINDER | Área Legal podemos revisar contigo cómo se ha producido el despido, la documentación, las cantidades ofrecidas y las circunstancias que lo rodean, para que conozcas tus opciones antes de decidir y, sobre todo, antes de que transcurran los plazos legales.

Primero conoce tus derechos. Después decide.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico individualizado. Cada situación debe estudiarse atendiendo a sus circunstancias concretas.

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